Hoy es 14 de febrero.

¿Existirá una mejor fecha para hablar del amor? Permítanme dudarlo.

Y es que más allá de las reacciones fisiológicas con dopamina y serotonina que nos proporcionan una sensación de plenitud, el amor es ese sentimiento que de tan intenso parece infinito e inmarcesible y cuando está presente en nuestras vidas, nos hace agradecer cada segundo de nuestra existencia.

Desde mi subjetividad, el amor es:

-Desmenuzar pollo para tu perrita enferma, cuando te jactas de ser vegetariano.

-Hacer un viaje de 1 hora y media en un metrobús lleno sólo para comprar un litro de helado porque se le antojó a tu hijo.

-Ser perseguido por una guajolota furiosa tras raptar un pollito (su hijo adoptivo) sólo porque tu hermana siempre ha querido tocar una de esas aves.

-Raparte para demostrarle a tu prima que la belleza no radica en una larga y sedosa melena, cuando está enfrentando un tratamiento de quimioterapia.

-Obsequiarle a tu novia una colchita aborregada porque sabes que a veces trabaja de madrugada y su casa es muy fría.

-No dormir por cuidar que la fiebre no suba en exceso cuando tu crío está enfermo.

-Sostener la mano de tu madre antes de que entre al quirófano y decirle con una sonrisa: “Te veo al ratito”, aunque en el fondo estés muerto de miedo.

-Pagar una cita en un spa para tu mejor amiga, porque sabes que está pasando por un divorcio muy desgastante.

-Encargarle a una amiga que consiga la botella del vino favorito de tu novio y la entregue en la oficina de él, porque tú estás fuera de la ciudad pero no quieres que su cumpleaños pase desapercibido.

-Escuchar la risa de tu mejor amigo y tener la certeza que hay hombres buenos en este mundo.

-Susurrarle a tu abuela agonizante que no se preocupe por sus hijos, que van estar bien y que no tenga miedo. Que es hora de volver a casa.

-Tocar tu vientre y sentir que ahí hay alguien que aún no has visto pero que ya te tiene absolutamente enamorada.

-Cantar con profundo orgullo al escuchar el Himno nacional.

-Caminar de la mano de tu pareja, sin prisas y sonriendo, bajo la luz de la luna mientras llueve a cántaros.

-Ver una jacaranda y sentir que tu abuelo te cuida y te sonríe desde el cielo.

-Abrazarte al regazo de tu mamá y sentir que es el sitio más seguro del universo. Que estando ahí, nada ni nadie puede hacerte daño.

-Alejarte de quien quieres porque comprendes que no hay espacio para ti en su vida. Y te vas agradeciendo todo lo que te enseñó y deseando que sea feliz, absolutamente convencida de que merece serlo.

-Mirarte al espejo y sonreír, simplemente porque sí. 

Creo que este San Valentín es importante reconocer que el amor romántico es divertido y emocionante, que te eriza la piel y te genera sonrisas… Pero que no es el único que existe. 

Y todos las demás versiones (filial, fraternal, ágape) también son valiosas y enriquecedoras.

Así pues: celebremos el amor, AMANDO, arrobitas. Hoy y siempre.

@lamirrimiu


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