¿Quemamos México?

“Destrócenlo todo” dicen algunos, que se suman – o eso creen-  a la lucha feminista. Tratan de mostrar que ellos están de acuerdo con esta postura de reclamo en el que pintar paredes, incendiar puertas y dañar monumentos, es el único camino lógico para hacerse escuchar. La indignación es mucha, el miedo va en aumento y la percepción de una crisis es aceptada por más personas cada día. Las noticias de asesinatos, las coberturas mediaticas y los tuits flamables, aumentan esas sensaciones de que nos enfrentamos a un periodo rojo y peligroso, en el que hay pocas respuestas.

Los tuits se apresuran a culpar a AMLO y a Sheinbaum. Los tuits de los mismos, que en este año y medio de gobierno de Obrador, buscan cualquier detalle, cualquier noticia, la más ridícula de las notas o el peor de los rumores para tratar de sumar a su causa y restarle algún punto a la cuarta transformación. Hoy se dan golpes de pecho, tratando de hacer suyos todos los reclamos al presidente. Gritando que la injusticia ya es mucha, las respuestas pocas y criticando – con videos editados y declaraciones fuera de contexto- el andar de este gobierno; cuando fueron precisamente ellos, a través de gobiernos en todos los niveles, que descompusieron la estabilidad social. Es más, en estados como Guanajuato, aún sucede que el gobierno local y los municipales, no meten las manos y provocan el hartazgo y la desesperanza que lleva al camino de la delincuencia y de la violencia. O peor, meten las manos pero es contra los que gobiernan.

Es cierto, para mi Obrador ha fallado, pero no en la lucha particular de estos delitos o de alguna causa, ha fallado a la hora de comunicarlo. De pronto es cierto, el presidente necesita mostrarse firme, decir lo que todos queremos escuchar y dejar un poco de lado el discurso diario pero sin énfasis en algunos temas. Explicar de manera clara- y no coloquial- lo que en serio, todos los días se hace por aliviar las causas y terminar a corto, mediano y largo plazo con delitos de alto impacto, y que además se está haciendo muy bien. 

El país está en crisis, pero desde mi perspectiva y desde los números, es la misma crisis que lleva años suscitándose. El resultado de años y años de abandono a las clases más bajas; la falta de estudios, de salud, de educación, de trabajos y de vivienda digna han resultado en que poco a poco, la ilegalidad se ha ido convirtiendo en un modo de vida, y en ese escenario todos salimos perdiendo. Delinquir se ha hecho fácil pues no existe la sensación de castigo, de justicia. No hay miedo a la pena, pues tampoco al delito.

Los que no se explican y lamentan todos los días la creación de programas sociales, no se dan cuenta, o fingen no darse cuenta, de que el país necesita justo eso; emparejar el piso y reconstruir desde abajo la confianza y lo valores que alejen los comportamientos antisociales y los delitos. Eso se hace todos los días de manera exitosa, pero los resultados, no se verán en un periodo de tiempo corto; por el contrario tardarán más de lo que cualquiera deseamos. 

También se trabaja en lo inmediato, pero se necesita cambiar de fondo el sistema de procuración de justicia, con jueces que de verdad encarcelen al que delinque y no liberen al que tiene más dinero. Se necesitan, tal vez, penas más severas para el que mate por cuestiones de género, para el que viole y para el que asesine. Se necesita castigar el tráfico de información que se da en los ministerios públicos que no es más que otra muestra del sistema corrupto en el que andamos todos los días. Los cambios se están haciendo, pero llevan tiempo. Y claro ya no hay tiempo. Los muertos se acumulan y los rostros siguen apareciendo junto a historias que parecen sacadas de películas violentas. Ese es el México que nos dejaron. Ese es el México en el que miles han vivido desde hace al menso 2 décadas.

Lo que pasa es que ahora está más cerca.

Lo que pasa es que ahora los medios ya informan.

Lo que pasa es que el silencio ya no se compra.

Lo que pasa es que ya estamos hartos.

Necesitamos, sin duda, por un momento, dejar de lado la preferencia política; la batalla electoral. Debemos responsabilizar a cada uno y responsabilizarnos nosotros mismos. López Obrador no es mesías y no va a resolverlo todo. Pero debe resolver lo que le toca. Pero así también para jueces, ministerios públicos, jefa de gobierno, oposición, policías, maestros, directores, padres, madres, hijos, tíos. Todos

No es hora de destrozarlo todo.

Es tiempo de reconstruirnos.

Gerardo Ayala


Fotografía: EntornoInteligente

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