¿Seguras que es odio?

En estos días pasaron cosas que me dejaron con el corazón a medio latir. Tenemos el pensamiento y el lenguaje brutalmente colonizados, por eso es tan difícil darnos cuenta de que lo que pasa con una, retiembla en todas.  No hay casos aislados, ni lejanos, ni ajenos. 

Si ustedes no han leído a Gerda Lerner, deben darse el tiempo de hacerlo. Gracias a ella supe que este asunto perverso de clasificar a las mujeres en dos grandes grupos no era una novedad, y mucho menos resultado de alguna inclinación natural.

¿Me creerán si les digo que las mujeres no son públicas ni privadas?  Es decir, ¿que no somos o zorras o santas? Inhalen, exhalen, tomen asiento si es necesario, porque deben saber que esa segregación ha demostrado ser exitosa desde hace muchos miles de años, ayudando  a que las mujeres, en general, declaren necesaria enemistad a unas u otras, según el bando que les asignen. 

Lo que yo descubrí es que las mujeres, no importa el rol que les fijen -incluso lo acepten o no- son tratadas desde mucho antes de nuestra época neoliberal como propiedad. Tampoco importa su casta, su religión, su inteligencia, su posición social, su edad, su etnicidad: todas hemos sido propiedad de algún hombre desde hace tanto que nadie lo cuestiona.

¿Por qué mataron a Ingrid Escamilla? Por la misma razón por la que Araceli  -niña queretana otomí de 12 años, golpeada y violada brutalmente- murió. Todos los feminicidios tienen una misma razón de origen, más dolorosa que el odio: esos hombres tienen la certeza milenaria de que las mujeres, todas, son seres inferiores que les pertenecen.

Yo dispongo de lo que poseo. El hombre propietario no lo es solo de tierras o bienes, también dispone de todos sus animales, entre los que se encuentran: hijos varones pequeños (que eventualmente crecerán y serán hombres que replicarán la condición de propietario) mujer, hijas, concubinas, esclavas y esclavos.

Jamás hemos sido plenamente humanas. No es lo mismo odiar que menospreciar.

En el patriarcado, todas somos inferiores y a todas se nos exige estar disponibles sexualmente para los hombres; si las buenas mujeres amas de casa dejan de ser sexualmente atractivas, para eso hay otras, las zorras (amantes, prostitutas, amigas, las del porno). Pero en el último de los casos basta con salir a la calle y agarrar a cualquiera.  Ya sabemos que a la que van a culpar es a ella.

Te aseguro que no eres zorra; y tampoco eres una santa. Eres mujer y se nos sobresexualiza desde niñas. Vives en el patriarcado, lo quieras reconocer o no. El patriarcado no te va a pedir permiso para existir. Es la institución más exitosa de toda la historia (prehistoria incluída). Ha sobrevivido a todos los tipos de gobierno, organización social y económica. Y hasta que caiga, estarás segura. 

Los hombres feminicidas no odian a las mujeres, solo están afirmando de una manera mucho más brutal su derecho a disponer de lo que ellos saben desde siempre que es su propiedad. La revictimización tampoco es casualidad. Es la manera de generar chivos expiatorios que sirvan de ejemplo para las todas las demás, no solo para las rebeldes.

Kookay


fotografía: RTVe.es

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