Carta al amigo “progre” de izquierda

No puedo saber qué tan implicado estés con pensar diferente. Cuando lo haces, cuestionas el sistema, el entorno, la normalidad, los sucesos, lo cotidiano, todo, incluyendo los muchísimos autores varones que debes leer durante la carrera, no importa la que escojas. Muchos de ellos no ocultan un claro desprecio (que no odio) hacia las mujeres (las que estudiamos filosofía lo sabemos), pero se insiste en la importancia de separar al hombre de su obra; hay también una tendencia brutal en sostener que esta producción es fiel reflejo de la humanidad entera pero, en los hechos, las mujeres siguen siendo presentadas como algo excepcional, fuera del continuum del pensamiento humano. Tanto así que Dussel, por ejemplo, desde el desconocimiento o la mala fe decidió oponer feminismo y machismo cuando se le sugirió incluir teoría feminista en la FFYL.

Pensar diferente tiene un costo. Cada mujer con la que he compartido mi camino (a partir de sus reflexiones, investigaciones, libros, creaciones artísticas, amistad, coincidencias o desencuentros) que ha cuestionado lo que ya está dado, en alguna clase o en algún ensayo,  ha tenido que enfrentar desprestigio profesional, recorte de presupuesto, burlas y actitudes condescendientes en aula o discriminación en distintos ámbitos, además de críticas a sus opciones personales de vida o a su físico, un cierto grado de aislamiento, acoso u otros tipos de violencia. El sistema es implacable con hombres y mujeres disruptivos, pero con estas últimas es especialmente virulento.

Es interesante que invites a pensar diferente, a cuestionar, incluso a la revolución. Por eso me atrevo a sugerir que revises tu postura de hombre de izquierda, la cual te ayuda a dar razón de ti mismo, tus elecciones y tu visión de mundo. Yo me atreví a buscar otras explicaciones y en eso sigo, no es una tarea que vaya a terminar. No soy Hegel, no me interesa construir un sistema que lo explique todo de manera perfectamente estructurada. Pensar diferente te llama a hacer las cosas de otra forma, a transformar el mundo, y eso tiene consecuencias ¿estás dispuesto a asumirlas?

Kookay


Imagen: Emma Gasco

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