Oda a tu ausencia

Estoy usando tu bufanda de rayas como almohada. Sí, esa que siempre destacó en tu guardarropa monocromático.

Creo que aún huele a ti, pese a que ya hace semanas que te fuiste.

También uso el anillo que dejaste en el buró. Me queda bien, se ve lindo en mi mano.

La verdad es que te extraño.

Me haces falta.

No son sólo tus piernas de futbolista, tu espalda ancha y poderosa, tus ojos traviesos, tus manos frías, grandes y fuertes, tu lengua inquieta, tu saliva deliciosa, tu sudor sicalíptico, tu boca sensual que me ha regalado tantísimos besos y orgasmos… 

No, no es sólo eso.

No es sólo tu cuerpo en mi cama. 

No es sólo el placer, sino la calma.

La tranquilidad, la paz que sentí a tu lado desde que hablé contigo por primera vez.

Echo de menos caminar a tu lado con los dedos entrelazados.

Echo de menos cuando te contaba un mal chiste y me decías que no tenía ni gracia ni timing, pero acababas riendo a carcajadas.

Echo de menos esas largas conversaciones que teníamos antes de dormir, donde desnudábamos el alma.

Echo de menos tu mirada comprensiva cuando me veías rota.

Echo de menos el que supieras que estoy triste tan sólo con verme a los ojos o con escuchar mi voz. 

Echo de menos la magia que tenías para alegrarme la mirada y cambiar mi ira por sonrisas en exactamente 45 segundos.

Echo de menos tu sarcasmo, tu cinismo, tu ironía… 

Echo de menos salir a pasear juntos a nuestros perros y ver la cara de terror de los chihuahueños de los vecinos.

Echo de menos tu sensatez, tu prudencia, la frialdal con la que analizabas la política y la templanza con la que me explicabas las cosas que no entiendo.

Echo de menos que respetases mis silencios y que aguardases pacientemente a que yo saliera de mi caparazón.

Echo de menos la complicidad fraterna y el lenguaje secreto que creamos para decirnos cosas lascivas frente a todo el mundo, sin que nadie pudiera sospecharlo.

Echo de menos tus brazos, el oasis más seguro cuando quería perderme del mundo y recuperar fuerzas para seguir luchando.

Echo de menos dormirme en tu regazo oyendo los latidos de tu corazón.

Ojalá estuvieras conmigo y no en donde estás, para siempre lejos de mí.

Ojalá te hubieras quedado en casa.

Ojalá.

@MishaBishhha


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