LA CAVERNA (REMASTERIZADA 2020).

Imaginemos un grupo de personas viviendo en una burbujita. Dentro de esa burbujita tienen sus analistas, escritores, revistas, medios de comunicación, siempre son los mismos, siempre les dicen lo mismo. Todo lo que escuchan es siempre lo mismo. Religión, ciencia, política, sociedad, siempre es lo mismo. Nacen, crecen y mueren siempre en lo mismo. Volteando siempre esas personas, atrapadas en tal burbuja, en la misma dirección, alcanzan  a ver un orificio por el cual penetra un haz de luz que es lo que provee iluminación a la burbuja. Sin embargo, para llegar a ese haz de luz, a ese orificio de la burbuja, hay un  muro enorme, lleno de rocas, piedras y espinas que lo hace difícil de remontar.   

A  los habitantes de la burbuja solo les llegan las sombras (recuerden que están de espaldas al haz de luz), voces lejanas, de lo que sucede fuera del haz de luz, de tal manera que desconociendo lo que hay afuera, nombran las cosas que ellos perciben a su manera y considerando en su ignorancia, que tal es el mundo real.     

Ahora imaginemos que a una persona de los habitantes de esa burbuja lo obligan  a ir hacia el haz de luz. Subir el muro escarpado y observar lo que afuera hay.

Esa persona la va a sufrir. A los primeros traspiés intentará regresar a su burbuja que pertenece. Conforma se acerque al haz de luz, la intensidad de ésta lo cegará, le causará dolor, cerrará los ojos para evitar el lastimarse y tardará buen tiempo, habiendo vivido siempre en la semioscuridad, en acostumbrarse.

Pero obligado, porfía y llega. Y ve otro mundo iluminado todo completo por luz solar. Otras personas, otras culturas, paisajes, vegetaciones, y se da cuenta de que lo que ellos nombraban como real, al verlo de cerca y con nitidez, nada que ver.

Ahora imaginen que habiendo conocido el mundo exterior iluminado por la luz solar, ¿podrá volver a creer en los objetos que en su burbuja se le mostraban y nombraban como reales?

E imaginemos, al concluir, que esa persona después de haber recorrido el mundo exterior, regresa a su burbuja y le piden narre lo que afuera observó.

¿No lo tacharán de loco? ¿de ateo, comunista, lunático, mentiroso y quién sabe cuántas cosas más?

Paco Casillas.

PD.- Les dejo a Lennon que nos da su versión de La Caverna y nos recuerda que es fácil vivo con los ojos bien cerraditos, para no mortificarnos de lo que no está dentro de nuestra burbujita.


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