Maestros

Por ser hoy 15 de mayo, quisiera externar cuánto respeto y valoro, desde lo más profundo de mi corazón, a aquellas personas que decidieron dedicar su vida a la docencia. 

Gracias a esa buena mujer que tiene la paciencia suficiente para llevar la manita de sus alumnos y así  indicarle cuál es la forma adecuada para trazar una letra.

Gracias al docente que decide no tomar su almuerzo ese día para obsequiárselo al niño de ojos tristes cuya pancita ha rugido de hambre durante toda la mañana.

Gracias a la Miss que le pide a una de sus alumnas que se quede un momento después de terminar su clase, para regalarle el libro cuya historia tanto le había interesado.

Gracias a aquel profesor que es capaz de decirle públicamente al alumno que se esmera en clases, que es un buen estudiante y que debe sentirse orgulloso de ser quien es aunque el resto del mundo considere que está mal preferir la escuela en vez de las fiestas.

Gracias a la profesora que, sabiendo que tiene delante de sí a un alumno “problema”, no se amilana y en lugar de ignorarlo, decide poner todo su empeño en crear estrategias que le permitan entenderlo y ayudarlo para que pueda comprender los temas que le son más complicados.

Gracias al catedrático que desinteresadamente comparte información valiosa que no aparece en los manuales, que regala a sus alumnos tips y consejos que no se obtienen en los libros y que únicamente pueden  conseguirse a través de años de experiencia.

Gracias a quienes deciden ser un faro de luz para sus estudiantes, pues saben lo trascendental que es para cualquier ser humano, el salir de la ignorancia.

Y gracias también, por qué no decirlo, a aquellos docentes que son flojos, corruptos, nefastos, acosadores e indolentes pues nos enseñan dos cosas importantísimas: cómo no queremos ser y cómo podemos aprender a pesar de que el ambiente y las coyunturas no sean las más idóneas.

Finalmente, creo que es bueno recordar que en realidad TODOS somos maestros en algún momento y bajo ciertas circuntancias.

Todos tenemos la capacidad de enseñar algo a otros, y a veces lo hacemos incluso de forma incosciente, como cuando eres ciclista y apenas lograr frenar para evitar atropellar a un niño; apenas lo lastimas, pero ello hace que en posteriores ocasiones el pequeño mire bien hacia ambos lados de la calle.

Así pues, busquemos ser para los demás ese maestro empático, generoso, honesto, que deja un hermoso recuerdo en el corazón de quienes lo conocen.

@Mirrrrimiau

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